
Si hay solteros de calidad, ¿hay también solteros de segunda selección? En consecuencia, ¿hay un outlet de solteros que tienen una fallita que ni se ve?
¿Existe la misma calificación para divorciados, viudos y casados?
¿De qué clase de calidad estamos hablando? ¿Efectivos, rendidores, económicos, resistentes?
¿Dónde se adquiere el certificado de calidad? ¿Quién lo otorga? ¿Cada cuánto tiempo debe ser renovado? ¿Cómo saber si es auténtico?
¿Habrá una calidad "superior", llámese como se llame (world class, primera especial, alta gama)? ¿O la calidad masculina se mide casi como la de las sábanas de algodón egipcio: a más hilos, más calidad?
¡Y después dicen que a las mujeres nos tratan como a un "cacho'e carne"!
10.8.09
Solteros de calidad
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Laura Cambra
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Etiquetas: cambalache, el reino de la irrelevancia, imágenes paganas
5.8.09
El cibergalán
El cibergalán es casi un sexagenario que descubrió, con diez años de atraso, por qué durante la adolescencia sus hijos hoy adultos chateaban como posesos. Así que ahora dedica cada rato libre a la seducción virtual frecuentando sitios de solos y solas porque, no nos engañemos, le sobran años y le falta cintura para usar Facebook.
Sus peripecias digitales incluyen fallidos épicos como confundir groseramente a la damisela que se presentó como abogada, divorciada, madre de una hija de trece e interesada en una relación duradera con la gatita ardiente de veintinueve y ávida de pasar una noche de sexo salvaje. O no poder sacarse de encima a una cincuentona que a toda costa quiere guerra cuerpo a cuerpo. O lidiar con una psicópata que intenta descubrir su verdadera identidad para arrimar el bochín y acosarlo por medios tan ortodoxos como el teléfono.
Dueño de varios perfiles, a cual más vendedor, puede ser un ingeniero que trabaja para una multinacional y viaja constantemente; o un empresario exitoso que pasa su tiempo libre jugando al golf, o un aventurero que, harto de todo, encuentra el sentido de la vida izando y arriando las telas de su velero oceánico. Todo depende del día y del estado de ánimo.
Desconfiado como todo mentiroso, no deja que su espíritu conquistador cruce el límite del mundo virtual. Ergo, aunque alimenta fantasías en un puñado de mujeres ávidas de la seguridad que les brinda una pareja, jamás concreta citas.
De vez en cuando, una visita de los hijos interrumpe la rutina de este Don Juan pixelado. Entonces, además de privarse de la cháchara onanista, deberá escamotear la PC o exponerse a que sus otrora bebés lo descubran y le dediquen una mirada que está entre la condescendencia y la vergüenza ajena.
Ni bien se vayan volverá al ritual de largas noches solitarias y dedos febriles rebotando sobre el teclado a la caza de una candidata que cubra sus expectativas inmediatas, sin comprender que el aquí y ahora de su deseo siempre lo deja a merced de sí mismo.
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Laura Cambra
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Etiquetas: hombres modelo
24.7.09
Eterno retorno, recurrencia y veinte mamuts
Ojalá la sumatoria de una serie de días locos resultara simplemente en una semana loca y, a su vez, la seguidilla de éstas en un mes. Pero no. La cosa no parece ser tan sencilla.
Por ejemplo, el lavarropas se descompone y como no tolera la soledad del out of order, le solicita compañía a la heladera que venía haciendo ruidos raros hace rato. Si para colmo de males ambos son de la misma marca y la solución está en manos de un solo servicio técnico, lo más probable será que esta provisoria unión gremial de descompuestos intente sumar al automóvil o a la caldera o al termotanque o al acondicionador de aire o, en su defecto, a la humilde cafetera.
Otro ejemplo. Choqué –fue un choque sin importancia pero me quedo quince días sin auto–; me robaron la billetera –no tenía mucha plata pero sí el registro de conducir (que, por suerte, no tengo que utilizar durante los quince días que el auto estará en el chapista), las tarjetas de crédito (ya sé, las doy de baja por teléfono... por suerte, entre la basura que guardo en mi disco rígido están los dieciséis números de cada una de ellas) y el DNI (tengo casi dos años para recuperarlo y poder cumplir con el deber cívico si es que la "t" de triplicado aparece en el padrón)–; perdí el celular –y no había sincronizado los contactos así que ofrezco recompensa por el chip–.
Uno más para ilustrar de manera ajustada. Mi hija tiene gripe A N1H1 y cada vez que lo digo la gente me mira raro, papá se recupera de una cirugía mayor, la abuela es hospitalizada con neumonía y –grand finale– mamá tropieza en el supermercado, se fractura las dos muñecas y anda por la vida con dos rígidos manguitos blancos.
Bien puede decirse que estas sucesiones se deben al agotamiento de la vida útil de los bienes mecánico tecnológicos; bien puede afirmarse que responden al natural fluir de la existencia humana. Sea cual fuere la explicación que elijamos darle, cada tanto, somos víctimas de agotadores encadenamientos de hechos infaustos, algunos –of course– más infaustos que otros.
No hay para estas contingencias más solución que hacer lo que haya que hacer, relajarse y esperar a que pasen. Sin embargo, cuando me veo inmersa en tal tipo de dinámica del caos, mi costado filosófico no puede eludir pensar en las discrepancias entre Friedrich Nietzsche y Mircea Eliade por el eterno retorno y mi aspecto científico se vuelca al teorema de la recurrencia de Poincaré. Mientras tanto, mi zona amante del saber popular no para de vociferar que, más que por los perros, estoy siendo alegremente orinada por veinte mamuts.
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Laura Cambra
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Etiquetas: dark side of the moon, desdichas, familia
15.7.09
Ahora entiendo
Recién ahora que se ha hecho pública la declaración jurada de la primera mandataria entiendo por qué ella y su marido sostienen la necesidad de profundizar un modelo TAN exitoso (para ellos).
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Laura Cambra
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Etiquetas: en pocas palabras, sin anestesia
6.7.09
Mi disco rígido
Como una PC a la que le han sacado la función "vaciar la papelera", como una Mac sin "empty trash", mi cabeza no puede deshacerse de información inútil, irrelevante o, como se dice en el barrio, al soberano cohete.
Así como Perón llevaba en sus oídos la más maravillosa música, yo llevo en mi pensamiento las más inservibles banalidades como:
• La fecha del cumpleaños de la hermana de la mejor amiga de la infancia de mi hermana (aunque hace más de veinte años que no la veo y, por supuesto, jamás la saludé, junto con otras tantas fechas relacionadas con gente que tampoco veo y a la que, por supuesto, jamás saludaré).
• Los números de teléfono de todas las casas en que viví (a los que, obviamente, no llamo).
• El nombre de maestras, profesores y preceptores de la escuela primaria y secundaria (su única utilidad podría ser ganar un improvisado concurso en un encuentro de ex alumnos).
• Las letras de canciones que detesto (como, por ejemplo, las de Arjona) y que cuando suenan no puedo evitar cantar simplemente porque sé la letra.
• La clave de la alarma de una casa en la que no vivo hace diez años (y que, no me cabe duda, los sucesivos dueños cambiaron varias veces).
• Toda la información de las clases de fonología y morfología de la doctora Ofelia Kovaci (desde el morfema de género del swahili hasta una frase del tipo: "la diferencia entre quienes dicen 'mosca' y los que dicen 'mojca' es un problema a analizar en el campo de la sociolingüística", su manera de explicarnos que decir 'mosca' es una grasada).
• Frases fugazmente famosas de gente fugazmente famosa (ejemplo: "se la clavé en el ángulo" de Sebastián Rambert).
• Buena parte de jugadores que alguna vez vistieron la camiseta riverplatense y luego se perdieron en el olvido (porque, claro, es sencillo recordar a J.J.López, B. Ferreyra, Labruna o el Enzo; pero ¿quién –que no sea un fanático de la banda y yo no soy más que una simpatizante– se acuerda de Rodolfi, Soria o Comelles, que además se llama Pablo?).
Toda esa información sin relevancia se entremezcla en mis pensamientos. Estoy presa de ella porque cada vez que intento descartarla su impronta se hace más fuerte y persistente. Me ha valido apodos como tutti-frutti o walkingpedia. Encima, no soy Funes. A diferencia de él, pienso mucho. Construyo con estos conocimientos mínimos extrañas cadenas que los entrelazan dando origen a razonamientos imposibles, tan cercanos a la locura como a la estupidez.
A veces me pregunto cuánto tardará el rígido en llenarse o si en algún momento comenzará a sobreescribirse o si hay alguien que le pueda hacer una optimización.
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Laura Cambra
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9.6.09
Nación Apache
Hoy salió publicado en Nación Apache un informe que escribí sobre la causa Cromañón.
Reúne y ordena datos que, aunque en su mayoría están disponibles, no son muy frecuentados por los medios y, en consecuencia, no llegan a la opinión pública.
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Laura Cambra
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Etiquetas: callejeros en primera persona, diario de un libro, en pocas palabras, nación apache, responsabilidad
7.6.09
Efectos colaterales
Hay un publicitario que hace algunos años fue el más cool de todos los cool en un medio en que si no sos cool no existís. Harto de ganar todos los premios habidos y por haber, decidió probar –sin demasiada suerte– con la ficción televisiva. Como por ahí la cosa no iba, se movió hacia la otra ficción, la ficción política.
Así fue quien ideó el "dicen que soy aburrido" y nos vendió –y nos compramos porque la necesidad tiene cara de hereje– a Fernando, el que iba a ser el "médico de todos los argentinos" y terminó siendo el que se despidió desde el helicóptero.
Luego, en 2003, perpetró el comercial "Carlitos en el Monte de los Olivos", una pieza temeraria (lamento que no figure en youtube), extremaunción del ex presidente y eterno candidato.
Ahora nos ofrece la prístina figura de hijo, padre y marido ejemplar de Francisco que, sumada a las cachetadas –que debe haber medido muy mal porque salió de circulación–, al ruidoso llamado a contar los votos porque los votos cuentan y a las frasecitas que suenan a Coty Nosiglia en "Boluda total", conforman una de las campañas propagandísticas más caras de la historia argentina, sino la más cara.
Viendo el recorrido de este muchacho –ya no tan muchacho– en la arena política local, yo, en el lugar de Francisco, no estaría pensando en celebrar sino calculando cuáles serán los efectos colaterales de su creativa colaboración.
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Laura Cambra
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Etiquetas: cambalache, en campaña, en pocas palabras, imágenes paganas, las cosas por su nombre, observatorio televisivo
