Como una PC a la que le han sacado la función "vaciar la papelera", como una Mac sin "empty trash", mi cabeza no puede deshacerse de información inútil, irrelevante o, como se dice en el barrio, al soberano cohete.
Así como Perón llevaba en sus oídos la más maravillosa música, yo llevo en mi pensamiento las más inservibles banalidades como:
• La fecha del cumpleaños de la hermana de la mejor amiga de la infancia de mi hermana (aunque hace más de veinte años que no la veo y, por supuesto, jamás la saludé, junto con otras tantas fechas relacionadas con gente que tampoco veo y a la que, por supuesto, jamás saludaré).
• Los números de teléfono de todas las casas en que viví (a los que, obviamente, no llamo).
• El nombre de maestras, profesores y preceptores de la escuela primaria y secundaria (su única utilidad podría ser ganar un improvisado concurso en un encuentro de ex alumnos).
• Las letras de canciones que detesto (como, por ejemplo, las de Arjona) y que cuando suenan no puedo evitar cantar simplemente porque sé la letra.
• La clave de la alarma de una casa en la que no vivo hace diez años (y que, no me cabe duda, los sucesivos dueños cambiaron varias veces).
• Toda la información de las clases de fonología y morfología de la doctora Ofelia Kovaci (desde el morfema de género del swahili hasta una frase del tipo: "la diferencia entre quienes dicen 'mosca' y los que dicen 'mojca' es un problema a analizar en el campo de la sociolingüística", su manera de explicarnos que decir 'mosca' es una grasada).
• Frases fugazmente famosas de gente fugazmente famosa (ejemplo: "se la clavé en el ángulo" de Sebastián Rambert).
• Buena parte de jugadores que alguna vez vistieron la camiseta riverplatense y luego se perdieron en el olvido (porque, claro, es sencillo recordar a J.J.López, B. Ferreyra, Labruna o el Enzo; pero ¿quién –que no sea un fanático de la banda y yo no soy más que una simpatizante– se acuerda de Rodolfi, Soria o Comelles, que además se llama Pablo?).
Toda esa información sin relevancia se entremezcla en mis pensamientos. Estoy presa de ella porque cada vez que intento descartarla su impronta se hace más fuerte y persistente. Me ha valido apodos como tutti-frutti o walkingpedia. Encima, no soy Funes. A diferencia de él, pienso mucho. Construyo con estos conocimientos mínimos extrañas cadenas que los entrelazan dando origen a razonamientos imposibles, tan cercanos a la locura como a la estupidez.
A veces me pregunto cuánto tardará el rígido en llenarse o si en algún momento comenzará a sobreescribirse o si hay alguien que le pueda hacer una optimización.
6.7.09
Mi disco rígido
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Laura Cambra
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9.6.09
Nación Apache
Hoy salió publicado en Nación Apache un informe que escribí sobre la causa Cromañón.
Reúne y ordena datos que, aunque en su mayoría están disponibles, no son muy frecuentados por los medios y, en consecuencia, no llegan a la opinión pública.
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Laura Cambra
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Etiquetas: callejeros en primera persona, diario de un libro, en pocas palabras, nación apache, responsabilidad
7.6.09
Efectos colaterales
Hay un publicitario que hace algunos años fue el más cool de todos los cool en un medio en que si no sos cool no existís. Harto de ganar todos los premios habidos y por haber, decidió probar –sin demasiada suerte– con la ficción televisiva. Como por ahí la cosa no iba, se movió hacia la otra ficción, la ficción política.
Así fue quien ideó el "dicen que soy aburrido" y nos vendió –y nos compramos porque la necesidad tiene cara de hereje– a Fernando, el que iba a ser el "médico de todos los argentinos" y terminó siendo el que se despidió desde el helicóptero.
Luego, en 2003, perpetró el comercial "Carlitos en el Monte de los Olivos", una pieza temeraria (lamento que no figure en youtube), extremaunción del ex presidente y eterno candidato.
Ahora nos ofrece la prístina figura de hijo, padre y marido ejemplar de Francisco que, sumada a las cachetadas –que debe haber medido muy mal porque salió de circulación–, al ruidoso llamado a contar los votos porque los votos cuentan y a las frasecitas que suenan a Coty Nosiglia en "Boluda total", conforman una de las campañas propagandísticas más caras de la historia argentina, sino la más cara.
Viendo el recorrido de este muchacho –ya no tan muchacho– en la arena política local, yo, en el lugar de Francisco, no estaría pensando en celebrar sino calculando cuáles serán los efectos colaterales de su creativa colaboración.
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Laura Cambra
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Etiquetas: cambalache, en campaña, en pocas palabras, imágenes paganas, las cosas por su nombre, observatorio televisivo
18.5.09
El fin de las curvas
Hubo un tiempo lejano en que reinaban las curvas. No importaba tanto si las mujeres eran rubias o morochas, lo que importaba de verdad eran las cinturas marcadas, las caderas fuertes y el busto definido. La proporción de la belleza femenina era la de una guitarra. Brigitte Bardot, Gina Lollobrigida, Sophia Loren, Raquel Welch mostraban sus formas en el cine para delicia de los hombres y tranquilidad de las mujeres.
Pero llegó ella y todo cambió. Con su delgada languidez nos escupió el asado de las redondeces. ¡Si hasta el nombre con que la conocimos remitía a la nueva moda del raquitismo! El busto pasó a ser apenas un accidente menor en las superficies planas de las prendas de vestir. La cadera, inexistente. Las piernas delgadísimas, aptas para las minúsculas polleras y las medias con dibujos grandes y coloridos. El rostro de líneas afiladas. Los ojos enormes, enmarcados en exageradas pestañas postizas, más grandes aún porque todo en ella era pequeño, delicado y frágil.
Sus fotos, que recorrieron el mundo, al principio causaban escándalo: eran el símbolo de una mujer joven, liberada, moderna que, dueña de su cuerpo, lo exponía con mini-skirts –la revolucionaria creación de Mary Quant– y hot-pants que no admitían un gramo de más.
Con ella nació el concepto de mannequin-percha en la que la ropa literalmente colgaba; en la que el cuerpo desaparecía de la escena.
Por supuesto, ella no vino de las ondulantes tierras latinas sino de la mezcla entre la sofisticación y la psicodelia londinenses de los años 60.
Yo la admiraba porque era extrañamente hermosa. Pero también la odié con todas mis fuerzas porque fue ella, Twiggy, quien arruinó mi adolescencia. Por causas ancestrales, yo estaba condenada a no tener ese porte longilíneo, ese aspecto de junco a punto de quebrarse. Condenada a no entrar en el nuevo paradigma de la belleza universal: esa delgadez extrema que aún hoy nos hace a la mayoría de nosotras, las mujeres de estas tierras y estos orígenes, esclavas de la hoja de lechuga, las bebidas sin azúcar y los lácteos de bajo tenor graso que, ¡oh, casualidad!, son creaciones posteriores.
¡Ella hizo que comer sea pecado!
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Laura Cambra
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Etiquetas: momento Fiona, mujeres que odio, sin anestesia
3.5.09
Rosario a pie – 02/05/09
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Laura Cambra
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Etiquetas: imágenes paganas
27.4.09
Mañana en la Feria del libro
Ciclo de Clarín Blogs "La hora de la web participativa".
Charla "Blogs, literatura y cultura".
Invitados: Humberto Acciarressi y Omar Genovese.
Modera: yo.
En la Feria del Libro, mañana a las 17.00.
¡Gracias, Vani!
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Laura Cambra
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Etiquetas: blogger invitada, coming soon
16.4.09
Hoy este blog cumple dos años
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Laura Cambra
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