5.9.08

Limpieza de cutis

Después de unos cuantos meses trabajando, después de casi cincuenta mil palabras, después de rastrear diarios y revistas, expedientes, testimoniales y fallos. Después de negociaciones, contratos, expurgaciones y una inenarrable ansiedad. Después de haber imaginado, soñado y deseado... atravesé el punto de no retorno.
En este momento se llevan a cabo en la Argentina dos juicios orales que, a diario, ocupan tiempo y espacio en los medios de comunicación. La vida y sus mágicas sorpresas me plantearon el desafío de escribir sobre una de estas causas judiciales y me pusieron muy cerca de algunos de los actores principales.
Esa experiencia fascinante se transformó en un libro.
Ese libro le interesó a una editorial.
Esa editorial ya me mostró la prueba de imprenta y el boceto de la tapa porque la cosa viene vertiginosa y el objeto de marras estará en las librerías a principios de octubre.
Sentí que... ¡guau!...
Entonces vino el momento definitivo: me presentaron a la encargada de prensa.
Yo, que había dejado de escuchar cualquier otra cosa una vez que el editor dijo que el libro estaba muy bien escrito, apenas entendí palabras sueltas como "entrevistas", "televisión", "periodistas" y percibí, de lejos nomás, que una maquinaria muy ajena a mí ya estaba en marcha...
Durante la tarde cayeron dos o tres mails algo perturbadores en los que se leía "exclusiva", "adelanto", "primicia", cosas que pasé absolutamente de largo para refugiarme en la alta cocina y preparar una rica cena.
A la noche, de a poquito, las palabras sueltas empezaron a reconstruirse como oraciones simples. Way too simple sentences. Y luego fueron oraciones más complejas. Y, luego aún, impactantes párrafos.
Entonces me serví una generosa medida de vodka y empecé a revolver entre viejas agendas. No buscaba el teléfono de un antiguo psicoanalista para retomar una perdida conversación de diván, ni el de un ex amor con el que quisiera compartir la noticia. Sólo trataba, desesperada y ansiosa, de recuperar los datos de la mucho tiempo atrás olvidada cosmetóloga.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Recién hoy leo esta entrada junto con la anterior y me anoticio de la feliz nueva del libro. Me alegro de que tu trabajo sea reconocido y también de que podamos conocerlo dentro de poco.
Cierto es que hay cosas que a los ojos de los otros nos trasforman en altas (yo conocés mi altura), rubias y de ojos celestes. También, repentinamente, podemos dejar de serlo porque la vida nos da un empujón y tratabillamos. Se trata de no creerse nada, de conocer la propia esencia y de no perder el centro. ¿Pero que ello no nos impida disfrutar de lo que conseguimos! Como alguien dijo en el blog, no es lo mismo un billete de lotería premiado que un buen contrato laboral: algún mérito propio habrá en éste. Disfrutálo, entonces. ¡Disfrutalo a lo grande! Y por supuesto, andá a la cosmetóloga y al peluquero y a comprarte ropa para salir divina en pantalla. ¡Entiendo tanto el reflejo de correr a buscar ese tipo de números!

Anónimo dijo...

Ya lo decía yo que tendré que pedir auditoría a la secretaria de prensa.

Nada, te disfruto ahora tanto! porque luego los tiempos serán diferentes ¡esa!

Tipo que tu cutis estará como tu alma, radiante!

adhiero a todísimo el comentario de Mauli, otra arquera divina ;) ella tiene un buen dermatólogo! (preguntale jajaja)

ABRAZOS MAS QUE SIDERALES

y ahora con un saborcito especial: SEÑORA DE LAS LETRAS :)

SBM dijo...

Enhorabuena.

Seguro que es un trabajo brillante y minucioso. Qué emocionante debe ser todo lo que está sucediendo.