13.11.07

RBD – De la historieta al animé. Del animé a la vida

Hasta el jueves pasado, la mayoría de nosotros no éramos más que cuadros de historieta con un texto que, en este caso, venía abajo o al costado de la imagen –más parecido a "El Tony" que a "Mafalda"– y tenía las mismas limitaciones de espacio que los parlamentos de los héroes dibujados. Nos distinguíamos por ciertos giros discursivos, temas, más o menos presencia, más o menos interacción con los demás dibujitos. De vez en cuando, alguno decidía cambiar su imagen provocando no poca sorpresa y confusión en los demás personajes. Y todo quedaba ahí, en el plano territorio del comic. Sin movimiento, sin voces, sin gestos.
Pero el jueves, muchos abandonamos las dos dimensiones de la tira –no siempre cómica– y saltamos al animé. Fuimos, apenas por un rato, héroes de cartoon. Algo confusos. Mecánicos y acelerados. Modulando voces para el personaje de la historieta que se veía a sí mismo como una incierta estrella que debía hacer la transición entre el cine mudo y el sonoro. Agregando identidad sin perder la identidad. Ensayando abrazos y contactos. Creando un script sin la limitación de los 140 caracteres. Diseñando recorridos, desplazamientos, figuras. Protegidos tras la laptop. Dibujando contornos apenas con las sombras y el recurso visual de la perspectiva, pero aún planos. Y algo incómodos con la transición.
Hasta que, a fuerza de compartir tiempo y espacio, adquirimos completa corporeidad. Escapándonos de la planimetría para que los personajes dejaran su lugar a las personas en una instancia mucho más rica, mucho más comprometida y mucho más visceral. Ya sin guión, superpuestos, interactivos. Y las palabras dejaron de ser parlamentos para ser palabras. Y los abrazos dejaron de ser muecas para ser abrazos. Y el contacto dejó de ser virtual para ser real. Y la comunicación y todas sus herramientas se transformaron en la excusa para construir esa perpetua obra teatral que es la vida.

1 comentario:

Alejandro Marticorena dijo...

Hola, Laura. Ahora ya no me acuerdo de cómo llegué a este post. Pero me gustó. Mejor dicho, me encantó. Y seguramente me encantó (subjetivamente, claro) porque yo también formé parte de ese "animé" y de esa vida real en que nos transformamos todos quienes fuimos al Rosario BlogDay en general, y quienes viejamos en tu auto en particular.

Gracias por darte a conocer y por pasar a formar parte de mi "mundo real".

Un beso,

AleMarticorena.