28.11.07

Competencia de mulas gallegas

Terca como una mula, cabeza dura como buena gallega, desde este espacio siempre declaré lo poco que me interesan las estadísticas y los posicionamientos en rankings y listas; cuánto me molesta el marketing autorreferencial llevado a la exageración y cómo me resisto a incorporar a mi rutina las innumerables herramientas de difusión y medición que, día a día, me entero de que los demás usan.
Como una suerte de amish de la web, me mantuve al margen de cuanto gadget se cruzó por mi vista. Todo lo que pude. Todo lo que mi baja resistencia a la tentación me permitió. Un día fueron las Google Webmaster Tools; otro, Google Analytics. Un tiempo después Alianzo, Blogalaxia, Technorati... y siguen las firmas.
Sin embargo, como sigo siendo terca cual mula y cabeza dura cual real gallega; como, además, vivir con la cabeza metida en las estadísticas me quita tiempo para lo que me gusta hacer que es escribir; y como, por sobre todas las cosas, no puedo tolerar la idea de la exposición pública porque no he dejado de ser, también, fóbica, decidí darle a toda esa parafernalia un destino diferente: estoy pero no participo, existo pero no actúo, leo pero no compito. Y trato de analizar, muy de vez en cuando, la información de una manera no obvia, cosa que se me facilita por el hecho de tener dos blogs (sí, ya sé, es una carrera conmigo misma).
Así, he descubierto algunas curiosidades:

  • Mi blog más "serio" –el que casi nunca "promocioné" porque es literario, lo que equivale a decir más "denso"– tiene más visitas que éste.
  • Su authority en Technorati es mayor, al igual que la fidelidad de los lectores.
  • Los "chivos" en Twitter generan un bajo incremento relativo del tráfico actuando apenas como recordatorio dado que las personas que me siguen en Twitter también se han transformado en lectores asiduos incorporándome a su Feevy –me da escalofríos de pánico y fobia el solo hecho de pensarlo– o a su blog roll. En este punto, también habría que pensar cómo la comunidad se fue cerrando y consolidando a la manera de "club de amigos".
  • Cualquier estrategia para titular en función del posicionamiento en buscadores lo único que provee son visitas lábiles y estériles (esto lo aprendí de casualidad y, como todo lo que aprendí de la web, solita, así que perdonen las obviedades).
  • Todos sabemos que un buen comentario –con link incluido– en un blog famoso genera un incremento inmediato en el flujo de lectores. Ahora bien, ¿vale la pena tomarse el trabajo de ser "comentador profesional" de las blogocelebridades? Insisto: me quita tiempo para hacer lo que tengo que hacer y me exige una rutina social que me aburre y casi me avergüenza. De hecho, desde hace un tiempo, cuando creo necesario y se me da la gana hacer un aporte a las notas de los gurúes, dejo mis comentarios bajo mi nombre de pila y sin el link.
  • Dado que sigo resistiéndome a los links –menciones, chupadas de medias y otras yerbas– a no ser que crea que están absolutamente justificados, mi presencia en el entramado de vínculos es débil.
  • La tasa de visitas únicas en ambos blogs es baja mientras que el tiempo de permanencia es alto –a veces escandalosamente alto– y la cantidad de páginas visitadas es importante.
  • En este blog, las visitas iniciadas merced a un buscador tienen como referencia, en su mayor parte, parámetros no casuales: nombre del blog, nombre del autor o ambos. En el otro, en cambio, no se registra la misma tendencia. Esto puede ser atribuido a la inclusión de SEUO en Twitter.
  • Ambos blogs tienen una tasa parecida y bastante alta de visitas directas pero los visitantes no son, salvo excepciones, los mismos, lo cual habla de la existencia de dos universos de lectores, dos públicos diferenciados.
  • En cuanto a las visitas a partir de sitios de referencia, SEUO muestra un comportamiento más "público" y aleatorio mientras que a Cadenas de Palabras los visitantes llegan en mucho mayor medida por vía de recomendaciones directas de otros blogs.
Por supuesto, no tengo cientos de visitas diarias sino algunas decenas. Ciertamente, hago poco por tenerlas; ni siquiera las espero. Es más, a veces el solo hecho de enterarme quiénes son mis lectores me provoca un terrible pudor, por no llamarlo vergüenza o, de manera más clara y contundente, cagazo como el que me dio el día que Marinita decidió sin previo aviso mencionarme en No me parece. Y, a la vez, no puedo negar que escribo para ser leída; que el acto de escribir, un momento de intimidad, suele estar atravesado por el placer que me causa pensar en el placer que otro tendrá al leer esas palabras; que me hacen feliz los comentarios; que me emociona que otros autores me tengan en cuenta y que, a pesar de mis contradicciones internas, siempre vence el deseo de publicar. Porque la que siente pasión por escribir es más mula y más gallega que la tímida y fóbica que llevo adentro.

2 comentarios:

Orson Díaz dijo...

Estoy muerto de miedo! Este post es un copy paste de mi cerebro! AAAAAH!
¿Debería firmarlo sin link?

SBM dijo...

Yo que más que mulo soy burro, y que en vez de gallego soy extremeño, jamás me he planteado esas cosas. De hecho, mi blog es un desastre que no me preocupa.

Soy tan inconstante que a pesar de asomarme casi a diario a S.E.U.O. a veces comento y otras no.

Hasta luego blogera de pro.