5.3.08

Al desnudo: Yo quiero ser Beatrix Kiddo

No es porque ella sea rubia, alta, flaca y elegante. Ni por ese traje amarillo estilo Bruce Lee que, además, hace le juego con la moto. No es porque jamás luce "de peluquería" ni porque tiene unas manos bellísimas aun con las uñas cortas y al natural.
No es por el sugerente sobrenombre de Black Mamba que la identifica como una de las cinco integrantes del escuadrón mortal Deadly Vipers. Ni porque hable un japonés correctísimo ni por los frecuentes viajes transoceánicos ni por su increíble poder de convicción que transforma en cenizas la promesa de Hattori Hanzo de nunca más fabricar instrumentos de muerte.
No le envidio su destreza para manejar el sable samurai ni la frialdad con que ejecuta su venganza ni el festival sangriento que arma en la House of the Blue Leaves antes de terminar, en una noche azul y bajo la nieve, con la desalmada O-Ren. Tampoco envidio la bella delicadeza de bailarina con la que avanza sobre un mar de froot loops dejando atrás el cadaver de Vernita Green.
No es por la justiciera crueldad con que acaba con los dos hombres que la violaron mientras estaba en coma. Ni siquiera por el momento de iluminación en el cual despierta del letargo y, con sólo mirarse las palmas de las manos, deduce que ha estado ausente durante cuatro años ni por la proeza de conducir la ridícula Pussy Waggon apenas unas horas más tarde dejando atrás cuarenta y ocho largos meses de inmovilidad y atrofia muscular. Mucho menos por la naturalidad con la que asume el hueco que la bala de Bill dejó en su cráneo.
No, no es nada de eso. Ninguna todas esas cualidades de supermujer de Beatrix Kiddo es lo que me mueve a envidiarla profundamente. No. No. No.
Yo quiero ser Beatrix Kiddo sólo porque, después de haber instado innumerables veces a que su dedo gordo del pie recuperase el más mínimo movimiento –"Wiggle your big toe"–, lo consigue y da inicio a la más sanguinaria venganza jamás vista con una frase memorable: "The hard work is done".

2 comentarios:

Orson Díaz dijo...

Habrá varios queriendo ser Leopoldox Korre Nilssox...

B&R dijo...

A mi me gustaría decir algún día, después de pelear con 88 maniacos armados de afiladas katanas, aquello de: "Los que tengáis la suerte de seguir con vida podéis iros... Pero dejad aquí vuestros miembros cercenados... Ahora me pertenecen..."