14.3.08

Al desnudo: Yo quiero ser Belén Francese

Era obvio. Se venía venir. Me resistí. Me defendí con uñas y dientes. Pero tenía que sucederme. Y, llegado el momento, no me queda más remedio que aceptarlo: yo quiero ser Belén Francese, la inocente emperatriz del poto.
Sin embargo, mi envidia no se enfoca en el prominente trasero –una suerte Disneyworld a la vuelta de casa para el universo masculino– de la susodicha aspirante a... (¿a qué aspirará?). Tampoco es por su encantadora vocecita que recuerda la plañidera expresividad de Laura Ingalls, la verdadera chica de Wisconsin, aunque, claro, definitivamente en otro cuerpo y sin los vestiditos Sarah Kay de la horrenda serie. No me pone verde el hecho de que sea el prototipo de una chica de barrio que llegó a los escenarios a fuerza de... (¿a fuerza de qué?). Ni que haya tenido el coraje y la desvergüenza de cantar (¿cantar?) una canción cuya letra, una joya de la poesía de todos los tiempos, repite la palabra "poto" setenta y cinco veces (no es un número al azar, las conté) y tiene líneas de inusual profundidad, como "te 'imnotizo' (sí, sí, sí, te 'imnotizo') cuando muevo el poto por delante y por detrás (sí, sí, sí, tiene un poto telescópico que hace temblar al bombón asesino)". Ni siquiera esa cualidad provocadora que la hizo sugerir –con la sutileza de un hipopótamo en una cristalería– amores lésbicos entre dos figuras de la farándula o la declaración por la cual se autotituló "testigo inminente" denunciando amenazas de sus eventuales compañeros de elenco, o la demostración de su firmeza de principios cuando consideró cierta actitud como una "aberrosidad".
Lo que de verdad me da una envidia incontrolable es que la chica, que carece de estudios filológicos, que no debe tener la más peregrina idea de quién fue la doctora Ofelia Kovaci, que seguramente piensa que la fonología es un estudio patrocinado por Telecom y la morfología una ciencia alentada por McDonalds orientada a descifrar lo que come la gente, no sólo haya creado un nuevo lenguaje para iniciados (¿iniciados en qué?) sino que, además, ya esté en la calle el "Pequeño Francese Ilustrado", un diccionario que, seguramente, se venderá más que el "Diccionario Escolar Santillana" del que soy autora.
¡Lluvia de corazones!

2 comentarios:

B&R dijo...

Ya me imaginaba que la fulana era una de esas que por aquí ahora llamamos “friki” de la tele. No obstante, por deformación profesional, supongo, me documenté insertando en el google su nombre, en el sexto resultado salió www.quebuenculo.com.ar, ante tamaño título era imposible resistirse a no entrar (más que por otra cosa por entender en toda su profundidad el sentido de la entrada). En ese momento, Julia mordió a Patricia (los bebés son así), dejando el portátil sólo y a Belén enseñando el culo al sereno. Cuando regresé, mi mujer estaba frente al teclado. Naturalmente me costó muy poco trabajo explicarle que aquella página de culos y silicona y Doña Laura estaban relacionados,y que mi interés no se centraba en la anatomía de la rubia, sino en su dicción y su capacidad de inventarse “palabros” como nuestra nacional Sofía Mazagatos, circunstancia ésta admirada y envidiada por la Cambra.

fernando dijo...

y vos hablas de género ???jajajajaja