30.4.07

Diez cosas que nunca hay que creerle a un hombre casado

DEL LADO VILLANO DE LA VIDA...

1. Luego de un mes de histeriqueos, invitaciones, cruces "casuales", charlas con doble sentido, alguna que otra confesión insignificante y uno o dos roces sugestivos, cuando vos ya estás más caliente que una pava y decidís ir al frente, te mira con cara de Heidi con la cabra a upa y te espeta: Me parece que te confundís. Yo tengo un matrimonio feliz, una familia perfecta y soy el más fiel de los mortales.
Léase: ¡Pará, loca! ¿O vos te creés que yo no vi lo que esa enferma mental le hace a Michael Douglas en "Atracción Fatal"? ¡Qué arrastre tengo! ¡Sos un genio, papá!

2. Después de un tiempo de recitarte más verso que Rubén Darío, hacerte más de una proposición indecente (que vos aceptaste) y cuando ya estás enganchada hasta el caracú, te dice con cara de perro triste:
¡Es que en mi casa me tratan tan mal! Mi mujer es una bruja que sólo me quiere para pagar las cuentas.
Léase: ¡Estoy tan aburrido que si a la comida calentita, las camisas planchadas y el despertador humano que no me deja llegar tarde al trabajo no le sumo un poco de emoción, me suicido! ¡Soy un winner!

3. Después de un período considerable de relación clandestina, ante un apriete tuyo, probablemente debido al SPM que te pone más vulnerable, te lanza: La voy a dejar. No me importa nada... Si ni siquiera le toco un pelo. Ahora mismo voy y le digo que se terminó.

Léase: ¿Tas loca? ¡Ni empedo me comprun bolonqui con la gorda! Le cumplo una vez por semana y todos contentos. ¡Así nomás, a lo macho!

4. A la vez siguiente que se encuentran para el consabido touch and go, de frente y con la mirada húmeda, confiesa: No pude, se puso a llorar, me dijo que no puede imaginarse la vida sin mí... ¿Qué querías que hiciera?

Léase: Mirá, nena, si me seguís apretando vas a salir como rata por tirante... Esa recepcionista que entró la semana pasada no está nada mal... Mmmm... ¡Carne fresca! Mientras tanto, esta está buena. ¡Ja, si me vieran los muchachos!

5. Luego de un nuevo apriete, esta vez por el hartazgo superlativo de ser "la segunda" y porque te estás haciendo la valiente para que el pollerudo deje de hacerte perder el tiempo y se decida a formalizar, no ya la relación con vos sino el deceso de su matrimonio, vencido te informa: No sé qué pasó. Me engañó, la muy perra, y ahora me dice que está embarazada. No puede ser... si yo ni la toco...

Léase: ¡Soy un semental!

SIGANME LOS BUENOS...


6. Estuviste tratando de ubicarlo todo el día para recordarle que tenían amigos invitados a cenar. Mandaste mensajes de texto, dejaste llamadas perdidas, mails en la oficina, mensajes de voz (empezando por los amables y cariñosos y transformándote en una víbora desaforada con el correr de las horas). No tuviste ninguna respuesta. Cuando finalmente aparece, fresco como un pimpollo de invernadero (en realidad, de albergue transitorio), y todos los invitados están esperándolo para poder cruzar una palabra que no suene a excusa, él declara, en voz bien alta y tratando de poner cara de jornalero de la caña de azúcar: Tuve un día de locos. No pude levantar la cabeza de los papeles. ¿En serio me llamaste? Mirá cómo estaría que ni escuché el teléfono.

Léase: ¿No tendré ninguna mancha? ¡Qué suerte que ahora los telos vienen con secador de pelo! ¡Soy un semental!

7. Vas alcanzando niveles superlativos de presión cada vez que, fuera del horario laboral, lo ves atender el celular chorreando almíbar, levantarse de donde estén para hablar en privado y volver con una sonrisa de oreja a oreja que desaparece en cuanto te anuncia: Era mi jefe. No te das una idea el lío que se armó en la oficina... ¡Esos sistemas de mierda! ¡No es justo que siempre me llamen a mí para apagar los incendios! Pero no te preocupes, en cuanto me saque el quilombo de encima, vuelvo.

Léase: (mirando el teléfono) ¡Qué yegua! (mirándote a vos) ¡Gracias, Dios mío, me salvaste de la madre y las tías! (mirándose el paquete) ¡Soy un semental!

8. Cuando ya estás revisando los archivos de casos policiales para encontrar la fórmula de Yiya Murano, cuando "Mujeres Asesinas" se transformó en tu programa de cabecera y, si no fuera por vergüenza, habrías contratado uno de esos detectives privados que se dedican a espiar infieles para satisfacer cornudos, viene y, con una sonrisita estilo Laura Ingalls te susurra: No sé qué te pasa, estás como fría. No hago otra cosa que pensar en cómo reconquistarte... No quiero perderte y siento que cada vez estás más lejos.

Léase: ¿Otra vez ese camisón que parece una carpa? Noooooo... Además, la otra perra me dejó de cama... ¿Soy un semental?

9. Cuando decidís quemar tus últimos cartuchos apenas cubierta por lencería de encaje (o animal print o algún disfraz de enfermera o lisa y llanamente sado, eso depende de los gustos del punto en cuestión, y vos los conocés mejor que yo), te le acercás, bien perra o bien gata, y él, no sin antes aclararse la garganta, solloza: Estoy pasando por una etapa... No sos vos, soy yo. No puedo, ¿entendés? No es que no quiera, no puedo. Y tampoco tengo coraje, como otros, para tomarme la pastillita azul y hacer de cuenta que no pasa nada. ¿O querés que te mienta?

Léase: Perdí el puntero láser, cambiamos el sifón por el agua mineral con gas, no recibí ningún oficio de ningún juez: ¡no te toco! Y las pastillitas me las guardo para mejor oportunidad. Con esas... ¡soy un semental!

10. Cuando finalmente, harta de tanta iniquidad, das el paso al frente y le ponés la valija cerca con el ultimatum para que la arme y te deje en paz, llorando como hijo único el primer día de clase, se abraza a vos y te balbucea: No lo puedo creer... Tantos años siendo el sostén de esta familia, tantos años luchando por sostener el hogar no sólo económicamente y vos, de un plumazo, borrás todo y me abandonás. Pensalo bien. Somos una familia... Sos el sentido de mi vida...

Léase: ¡Ufff! ¡Por fin! ¡Qué le vaya a reclamar a Magoya! Cualquier cosa le hago un service de vez en cuando y listo. Ahora sí, prepárense, hembras... ¡aquí viene el semental!

1 comentario:

Nazario dijo...

Muy bueno, mujer, si parece que fueras un hombre escribendo en el cuerpo de una mina!